Por Natalia Toledo Jofré
Hace unos días asistí al lanzamiento del nuevo libro de Sonia Montecino, “Mujeres chilenas. Fragmentos de una historia” (2008). Al llegar me encontré con una protesta afuera de la sala del lanzamiento; pensé, inocentemente, que era parte de una performance que se había anunciado... no, no era eso. Las personas que protestaban lo hacían porque la investigación de Montecino los había dejado sin empleo (Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos). Adentro, Montecino leía su discurso y no evitó referirse a la protesta en su contra que se realizaba afuera, atribuyéndolo a que investigaciones del tipo que ella realizó tenían, por consecuencia, escenas como las que acontecían en el frontis de la Universidad.
El conflicto, para mí, puede reducirse en uno bastante antiguo: intelectuales y sociedad. Ambos grupos han sido distanciados o ellos mismos se han distanciado erróneamente según creo. Bourdieu (“Intelectuales, política y poder”, “Campo de poder, campo intelectual”) se refiere al intelectual como un personaje que solamente es capaz de subsistir si posee una determinada autoridad que lo faculte de autonomía y precisamente quien puede hacer esto es la sociedad que lee y legitima a ese intelectual. A la vez, el intelectual debe demostrar un compromiso con sus propias creencias políticas, explicitarlo por medio de una lucha activa dentro de su propio campo. El trabajo del intelectual debe ser una resistencia en sí misma de las influencias nocivas del capital económico, que no cesa en su hegemonía dentro del campo de poder. Las intromisiones más agresivas del dinero en la labor del intelectual transitan en la contemporaneidad por nuevos rumbos, como el mecenazgo de las empresas privadas sobre el arte y sus productores culturales, o mediante el control de los medios de producción y de difusión cultural, como ocurre con los medios de comunicación masiva, que se ven cada vez más obligados a adoptar las normas e imposiciones provenientes del mercado, a la vez que su trabajo cultural (y potencialmente intelectual) se ve intervenido por tales imposiciones. Asimismo, el intelectual se ha visto excluido como participante en el debate público, debido a que muchos de ellos dependen de la evolución interna de la producción cultural (en especial por la especialización de los profesionales, que genera que se prescinda del intelectual y su conocimiento), mientras otros son víctimas de la tecnocracia, que los distancia de los ciudadanos.
Creo que Bourdieu es suficientemente iluminador sobre el intelectual y su labor. Los problemas que abordan las teorías culturales nunca están distanciados de los problemas que abordan los movimientos sociales. En este número hemos pretendido no separarnos de nuestra intelectualidad, pero tampoco de nuestro ser social, porque somos parte de ambos. Queremos hablar desde un lugar situado que integre lo que somos y lo queremos hacer con lo que estudiamos para que no se quede dentro de una burbuja. Queremos ser el ojo dentro de la burbuja, quien ve desde dentro de un lugar privilegiado. No queremos ser distancia. Queremos ser proximidad.
En este número de lanzamiento he decidido escribir una editorial relacionada con nuestros ideales más que con los temas específicos en este número. Temas que de todos modos están vinculados con nuestro hacer social e intelectual, inevitables a estas alturas para nosotros. Por un lado, abordaremos temas específicos de televisión, de poesía, de exposiciones de arte, de movimientos reivindicatorios y revolucionarios y de centros comunitarios. Pero, al mismo tiempo, por otro lado, pretendemos estar abordando en los mismo textos un interés que nos sea común como sociedad, que no concite solo a un público intelectual, sino a todos quienes se interesen en la cultura.
Los invito a leer el primer número de “El ojo de la burbuja”.
2 comentarios:
Felicitaciones por este primer número. La convergencia de los temas está muy interesante, espero leerlos continuamente.
Visiten: www.emergenciasperiodismocultural.blogspot.com y únanse a esta red de publicaciones culturales entre gente de Santiago, Córdoba, Rosario y Buenos Aires.
Saludos!
Más bien, red de publicaciones, gestores, creadores, periodistas, aficionados.
Publicar un comentario