domingo, 1 de junio de 2008

Editorial 1. Irrupción


Por Natalia Toledo Jofré

Hace unos días asistí al lanzamiento del nuevo libro de Sonia Montecino, “Mujeres chilenas. Fragmentos de una historia” (2008). Al llegar me encontré con una protesta afuera de la sala del lanzamiento; pensé, inocentemente, que era parte de una performance que se había anunciado... no, no era eso. Las personas que protestaban lo hacían porque la investigación de Montecino los había dejado sin empleo (Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos). Adentro, Montecino leía su discurso y no evitó referirse a la protesta en su contra que se realizaba afuera, atribuyéndolo a que investigaciones del tipo que ella realizó tenían, por consecuencia, escenas como las que acontecían en el frontis de la Universidad.
El conflicto, para mí, puede reducirse en uno bastante antiguo: intelectuales y sociedad. Ambos grupos han sido distanciados o ellos mismos se han distanciado erróneamente según creo. Bourdieu (“Intelectuales, política y poder”, “Campo de poder, campo intelectual”) se refiere al intelectual como un personaje que solamente es capaz de subsistir si posee una determinada autoridad que lo faculte de autonomía y precisamente quien puede hacer esto es la sociedad que lee y legitima a ese intelectual. A la vez, el intelectual debe demostrar un compromiso con sus propias creencias políticas, explicitarlo por medio de una lucha activa dentro de su propio campo. El trabajo del intelectual debe ser una resistencia en sí misma de las influencias nocivas del capital económico, que no cesa en su hegemonía dentro del campo de poder. Las intromisiones más agresivas del dinero en la labor del intelectual transitan en la contemporaneidad por nuevos rumbos, como el mecenazgo de las empresas privadas sobre el arte y sus productores culturales, o mediante el control de los medios de producción y de difusión cultural, como ocurre con los medios de comunicación masiva, que se ven cada vez más obligados a adoptar las normas e imposiciones provenientes del mercado, a la vez que su trabajo cultural (y potencialmente intelectual) se ve intervenido por tales imposiciones. Asimismo, el intelectual se ha visto excluido como participante en el debate público, debido a que muchos de ellos dependen de la evolución interna de la producción cultural (en especial por la especialización de los profesionales, que genera que se prescinda del intelectual y su conocimiento), mientras otros son víctimas de la tecnocracia, que los distancia de los ciudadanos.
Creo que Bourdieu es suficientemente iluminador sobre el intelectual y su labor. Los problemas que abordan las teorías culturales nunca están distanciados de los problemas que abordan los movimientos sociales. En este número hemos pretendido no separarnos de nuestra intelectualidad, pero tampoco de nuestro ser social, porque somos parte de ambos. Queremos hablar desde un lugar situado que integre lo que somos y lo queremos hacer con lo que estudiamos para que no se quede dentro de una burbuja. Queremos ser el ojo dentro de la burbuja, quien ve desde dentro de un lugar privilegiado. No queremos ser distancia. Queremos ser proximidad.
En este número de lanzamiento he decidido escribir una editorial relacionada con nuestros ideales más que con los temas específicos en este número. Temas que de todos modos están vinculados con nuestro hacer social e intelectual, inevitables a estas alturas para nosotros. Por un lado, abordaremos temas específicos de televisión, de poesía, de exposiciones de arte, de movimientos reivindicatorios y revolucionarios y de centros comunitarios. Pero, al mismo tiempo, por otro lado, pretendemos estar abordando en los mismo textos un interés que nos sea común como sociedad, que no concite solo a un público intelectual, sino a todos quienes se interesen en la cultura.
Los invito a leer el primer número de “El ojo de la burbuja”.

Némesis del DonNadismo: Pamela Jiles y su incursión político-cultural

Por Esteban Castro Pulido
Licenciado en Letras
Licenciado en Estética

Grotesca. Traidora. Encubierta. La colocación de Pamela Jiles, Subcomandante (en Jefe del Ejército Rojo) de la Opinología en el espacio televisivo no requiere dobles lectolecciones. Triples más bien sino. Más. POLI-. Como su símil precedente lingüístico PREFIJadO constante. POLÍtica. POLÍglota. POLémIca. POLIfructuosa. Feraz en el sentido de hallar en la opinología, la ---FARÁNDULA---, la opción válida no sólo de permanecer, citándola, como Paria, dentro de la televisión, el espacio masivo por excelencia y donde la manipulación se estaría dando con mayor rapidez, vehemencia y pasividad por parte del sumiso (Te Están Meando, te advierto); sino como Plataforma para ejercer su propio discurso, su propia voz que han tratado fehacientemente de acallar y que jamás han logrado su efecto.
Sin embargo.
¿Es la finalidad de la Faraona Pamela Jiles el permanecer silente? ¿Su figura es útil callada? ¿LA ESTÁN IMBUNCHEANDO? Ni-K. Hay un doble discurso silencioso tras ello. ¿La voz? Pamela Jiles, sujeto, oooohhhhh, conflictivo.
La pregunta es extensiva: qué similitudes tienen los Objetos de Farándula (testigos, protagonistas, jueces) con Faraona? En algunos casos, el cartón. Nada más. Ergo, se extiende a responder la pregunta, canónica, que aboga por su presencia en dichos medios, como a un afán protagonístico desmedido, un narcisismo masturbatorio resaltado. ¿Oponerse a ello? No. Elidirlo. Indagando más allá, las huellas de la historia televisiva y periodística de la in-denominada Víbora à una marca perenne de periodismo político. No sólo eso: compromiso. Tortura incluida. Antidictadura. ¿No oficial? De dicha posición al margen (no-absoluto). Hábil. Mercantil. Activo. Y hasta la fecha, siempre política. Desde ahí, emanan (A/ENraizadas) las razones de la presencia Jiles contingente: rasurar desde la farándula. *la alternativa-opción-posibilidad… probabilidad* CONVERTIR LA FARÁNDULA EN BASTIÓN DE DEMOCRACIA (apariencia de). No queda de otra: es necesario validarla de alguna manera. Y el camino, el de la ideología. Argumentativamente, no resulta descabellado, sosteniendo el afán democratizador de este medio periodístico, en tanto “las grandes masas consumen farándula simplemente porque humaniza y porque genera opinión pública crítica”, como dice la propia periodista en su libro alusivo al tema. En consecuencia, en la farándula los rostros ocultos del pueblo se homologarían al rostro visible del superstar que constituye el aparecer en un medio masivo, rasándose estos hacia abajo/ellos hacia arriba. Masa: perdemos el miedo / Masa: nos creemos el cuento / Masa: la raja wn. Criticamos: somos hermanados. Nos podemos invertir. Vendetta de roles: némesis del NN.
Ja
Ilusión de democracia. Pamela es la elite.
Luego, el conflicto de su persona. Cínicos. Hipocresía. Canalla-complot. Espanta que sea beligerante. Adicciona que sea así. Postmoreggaeton: Tempted to touch. La Faraona de la izquierda alimenta el hocico de sus jefes. De TODOS. Campo de poder bourdieano: Pamela Jile$. Se sabe mordaz, Cristal para los consumidores, Cristal para el rating. Éxito asegurado, LUCRO. Doble discursividad: Pamela, eres un paria, eres una comunista desgraciada que no sabemos cómo persistes en este espacio de Derecha que es la televisión; pero eres sinónimo de éxito, un baluarte para las audiencias y transversal a todas las clases sociales y todas las jerarquías intelectualoides. No perteneces a una elite: eres una elite. ¿Sorpresa? Ni-K. Tai cagáa’e la risa.
Anexo: La coyuntura inmediata-reciente, PamelaIZQJiles v/s RaquelDERArgandoña. La voz de la Faraona, nada nuevo: un refrito del imaginario social, disimulado en palabras apasionadas y elevadas (las sábanas me erectan más que la cama). Pero, en lo novedoso, frágiles. Y lo metafórico, peligroso. Lingüística + Originalidad = Vulnerabilidad. Y en terreno político (¿Electoral?), {[Campo de Poder]Campo Minado}. La lucha de una blindada (doblemente! un superblindado y el poder imperante) contra una autoblindadora (y estandarte de sí misma, traidora de sí misma, Wheel of Fortune), que cede forzosamente a las tentativas hegemónicas paternalistas de lo correcto políticamente político… y adiós. No adiós. Hasta la vista. El negocio prima. Lo político, olvida. Te pido 3 meses. Y vuelvo a prender la tele.

UNA JAULA FUE A BUSCAR A UN PÁJARO (...una suerte de novelita)

I
De cómo K. dejó repentinamente atrás su vida en monoaural, entró a la Universidad y conoció a Gustav Hartmann, lector acreditado.

Por Alonso Varas Peña
Ingeniero de Ejecución en Computación

K. tuvo la sensación de no haber existido antes, y que sólo de ahora en adelante podría sentirse levemente más seguro de aquello. Entre abrazos familiares - “¡Te felicito, hijo, por tu nuevo futuro!” -, escuchaba la imagen difusa de su juvenil soledad pretérita, soledad que pretendía asesinar en poco tiempo. ¡Cómo sus ojos se deglutían las lágrimas! Recordó su habitual claustro en su Höhle de genuina clase media-baja (N. del T.: Höhle = expresión chilena para un lugar típicamente destinado al hijo de dueños de casa pequeña; invariablemente, puede enloquecer a cualquier hámster promedio). Recordó las 64 tazas de té de cada tía añeja en el living: “¡Curioso joven! No fuma, no toma, no pololea... ¿Tiene acaso 46 cromosomas?” ¡Recordó imaginarse conversando con Kafka y Richard Pryor, y haciendo reír a ambos con una rutina de stand-up! Recordó devorarse la serie completa de Papeluchos a los 6 años, y también recordó que su Atari 800XL cargaba los programas, a veces, con errores (“Rebobine 3 bloques, presione Play y luego START”)... ¡Cuánta soledad embotellada, cuántas ideas sin espectador!
Y ahora, detrás de un portón anquilosado, se enfrentaba a este nuevo mamut – la Universidad – . Rincones eternos llenos de juventud efímera. ¡Tantos a quienes conocer ahora, y temor por los que pasarán, inevitablemente, inadvertidos! Algo sabía ya K. sobre desconocer al resto. A pesar de su elocuencia, K. rara vez hablaba con sus pares (al menos en voz alta; en su mente, era un orador sudoroso y dientón). Prosiguió su andar trémulo tratando de absorber el asfalto del campus con sus pies, rumbo a su primera clase de Ingeniería (Cálculo I).
Nada de particular había en el aspecto de esa sala, salvo por la sopa instantánea de jóvenes que se encontraba afuera (¿Compañeros? ¿Es posible tal concepto?). K. se sintió, por primera de muchas veces, atrapado en una levedad onírica, caminando como si fuese una trivialidad ambulante. La sinfonía de presuntas personalidades que veía en ese grupo ya le daba a K. la idea de que había llegado, al fin, al lugar en que encontraría bálsamo para su cerebro, rugoso ya de tanta convencionalidad juvenil – convencionalidad que le rodeó durante su adolescencia. Y también pensó, paranoicamente, que probablemente esta gente era como el resto – algo mejor, puede ser, pero resto finalmente. Se acercó al grupo con sonrisa tímida y se quedó quieto; un buen hijo de profesores.
Paranoia rota con un toque. Sintió K. una anormalidad – un toque humano de un dedo índice que le insistía (stacatto) en su hombro derecho. Lo que vería al rotar su torso espantaría a su eterno escéptico interior (que era como un Buda delgadito, de lentes; Buddha Allen): un joven levemente más bajo que él, de tez blanca, flaco y de cabello negro peinado como un ramillete de navajas suizas completamente abiertas, le habló usando estas terribles palabras:
- Te cambio tres cantantes calvas por un Zaratustra – y mientras decía esto, mostraba a K. tres naipes (similares a los de RPG) que tenían una figura central abstracta impresa y el nombre “E. Ionesco” repetido periódicamente alrededor, a modo de marco.
- ¿No participas en el club, entonces? - El joven era lo suficientemente hábil para entender el silencio y la mirada extrañada de K. - Pensé que tu mochila llevaba nuestro logo - “Esa mancha aleatoria”, pensó K., “¡limpiarla después, limpiarla!” - ¡Busco hace tiempo a Zaratustra! ¡Es la difícil! Participo en el club de “Lectores Acreditados (trascendentes de emergencia)”. La gracia es poseer una carta por cada libro que uno recuerde - “realmente recuerde!”, enfatizó a K. - Múltiples apariciones de una misma carta representan re-lecturas – y mostró a K., con orgullo casi infantil, el bulto de “cantantes calvas” que guardaba en su billetera -. Ahora bien, al olvidarse del libro (cosa nada imposible; ¿o es acaso tu mente un vertedero inagotable?), es imperioso regalar esa(s) carta(s) a aquellos otros miembros del club que la soliciten. No me avergüenzo de solicitarte una trampa pequeñita; mi desesperación lo ameritó. Sí, razonable es cuestionarse el propósito de esta empresa – el joven adivinó el flujo de los pensamientos de K. - He aquí la explicación: pretendemos testimoniar, en cualquier parte y a cualquier persona, con pragmatismo y máxima eficiencia, nuestro verdadero ser, nuestro auténtico acervo cultural. ¡Si muero sorpresivamente un día, todos sabrán que detrás de mi silencio y aparente apatía existieron ideas, sensibilidades y tórridas audacias conceptuales!
No pudo evitar emocionarse levemente, asustando a K., quien se sentía con atónito mareo, con sorpresa cúbica. Siguió escuchándole en silencio (mental también, esta vez):
- Y yo pensé, nadando en inocencia, que tú te ves como un lector de Nietzche que olvidó a Zaratustra. ¿Pero quién podría olvidar algo así? Años llevo ya en mi pesar. No puedo simplemente producir otra carta; la producción fue centralizada y limitada, y sólo puedo recibirla de otro integrante del club. Pero si te diré algo: te observé caminando hacia este grupo y me doy cuenta de cómo sueles encontrarte siempre dubitativo, a la deriva, de pie en el borde del precipicio de tus frases, y que te da vértigo al mirar hacia abajo de tu última palabra. Este mundo te ha maltratado, y no te han comprendido bien. Confía en mí: mi nombre es Gustav Hartmann. Y estoy aquí también, como un hombre minimizado a la espera de grandes cosas; escucho y estoy atento. ¿Tú, solitario amigo en trámite, has vivido siempre por los caminos del creador, no es cierto? Vamos, que yo acompaño y me conmuevo cuando encuentro a un alma parecida.

Asalto al poder


Por Natalia Toledo Jofré
Licenciada en Letras
Licenciada en Estética


Pamela Jiles (junto con María Olivia Mönckeberg y María Eugenia Camus) escribe en 1986 “Crimen bajo estado de sitio”, texto sobre la muerte de tres profesores militantes del PC: José Manuel Parada, Santiago Nattino y Manuel Guerrero. Este es un ejemplo de la oposición política y la confrontación de Pamela que publica un texto de estas características en plena dictadura militar. ¿Herencia hereditaria, x, y, xy? Enigma.
Ximena Jiles (junto con Edda Gaviola, Lorella Lopestri y Claudia Rojas) escribe en 1986 “Queremos votar en la próximas elecciones: historia del movimiento femenino chileno 1913-1952”. http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/documento_detalle.asp?id=MC0023803. Sí, nosotras. El libro recopila el proceso de conquista del voto femenino en Chile. Sí, oposiciones de género en Chile. El texto es considerado como parte fundacional de la nación, fundación de luchas, peleas, confrontaciones y mujeres ciudadanas, ¡al fin!
Ambas jiles, son nietas de Elena Caffarena; sí, la de las pantys. Pero Caffarena está lejos de las modelos y de las exposiciones (no de las de arte), sino de las mujeres o más bien sus partes: piernas, muslos, etc. No, nada de eso tiene que ver con Caffarena. ¿Paradoja?
Caffarena parece heredarle a sus nietas Jiles cierta revolución que éstas han expresado mediante su escritura, su hablar, contestar, decir. Dicen que Caffarena se casó con un comunista (de esos bien comunisteros, diría el Divino AntiCristo de Lastarria); dicen que ya era abogada por ahí por 1926 (una de las primeras 15 juristas de Chile), cuando sólo en 1877 el mal llamado decreto Amunátegui nos había dejado estudiar en la Universidad; dicen que fue una de las fundadoras del MEMCH (Movimiento pro Emancipación de la Mujer Chilena, http://www.memch.cl/) en 1935, uno de los movimientos de mujeres más antiguos en Chile; dicen que Caffarena logró el voto femenino en Chile, pero que no pudo hacer uso de su derecho producto de la ley maldita (que le prohibió votar a los comunistas).
“Yo me convertí en feminista porque soy femenina, porque me identifico con las mujeres. Y sobre todo porque creo en la justicia” (E. Caffarena. Sí, la de las medias, esa misma).
Justicia: “Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece”
(RAE).
Porque no se puede hablar de democracia sin incluirnos...¡¿obvio?! ¿Qué es lo que nos pertenece? Para Caffarena era evidente que el ser ciudadanas incluía el derecho a voto para las mujeres; para otros, eso nunca fue un derecho femenino. Es difícil hablar de ciudadanía femenina cuando solo hace unos meses cierto tribunal decidió que nuestro cuerpo no nos pertenecía y vetó la píldora del día después en consultorios (¡Pero ojo! Solo no pueden decidir sobre sí mismas las mujeres de escasos recursos...) La marcha, la bella marcha en protesta sobre esta decisión, que poco tiene de democrática, fue un nuevo asalto al poder. Nadie esperó tanta gente luchando por lo que efectivamente nos pertenece y que, en el caso de las mujeres, tanto trabajo nos ha costado obtener: el poder de decidir sobre nosotras mismas.

A ocupar nuestro espacio


Por Muriel Riveros Sierra
Periodista, Licenciada en Comunicación Social
Especialidad Arte y Cultura

Ocupar un espacio en común para crear en comunidad. Ese es un término que se pierde en la sociedad actual, más preocupada por las entradas vendidas que en la muestra artística en sí. O en su proceso. Cuando nos enfrentamos a escuelas o academias de arte, resulta casi imposible sacar de encima la carga elitista que ésta conlleva. No específicamente porque quienes estudien allí pretendan pertenecer a una elite que les provea de un estatus cultural, sino porque los parámetros tienden a medir y marcar al prototipo del así llamado “artista” que resultará de la experiencia académica.

En los centros culturales e instituciones que velan por el bienestar cultural del país, se pueden encontrar espacios para la difusión del trabajo de gran parte de estos artistas. Son lugares de renombre, cuyo trabajo duro ha logrado posicionar la cultura no sólo como tema, sino como diario vivir. Sin embargo, tanto en el proceso de enseñanza como de difusión, es necesaria una inversión de todas las partes posibles (instituciones, público, artistas) para poder montar una exposición, una obra, una pieza artística, dejando fuera a gran cantidad de gente que teniendo las herramientas para trabajar en sus disciplinas, no encuentran los recursos, espacios y accesos para desarrollar sus proyectos.
Esta carencia no es ninguna novedad, ni lo es el que se vayan mutilando interesantes propuestas culturales por falta de recursos. Tampoco es nuevo que debido a este problema social (¡que lo es, sin duda!), aparezcan soluciones autogestionadas, y quizás en algunos casos, un poco más drásticas. Pero lo verdaderamente importante no es la novedad del suceso, sino por el contrario su trayectoria, su posicionamiento y el sólido ofrecimiento a quienes necesitan ese lugar de trabajo.
La posibilidad de presentar a la comunidad un lugar de acogida para la cultura resulta un proceso de manifestación constante e imposible de acallar. Así es como nacen ciertos centros culturales que sin el respaldo de ser “una empresa cultural”, ofrecen una variedad de cursos, talleres y muestras, a bajo costo, el cual queda sólo a disposición de gastos básicos: cuentas, mantención y aseo de salas, módico pago de profesores, etc.
Uno de estos ejemplos es Azul Violeta (http://www.azulvioleta.cl/ ), establecido ya como centro cultural, impulsado por el actor Nelson Muñoz, y que han concretado un estilo comunitario de aprendizaje que les permite a los alumnos ser capaces de lograr cambios sociales a través de la cultura. En palabras de uno de sus integrantes más antiguos, Ángel Stober “la intención es generar cultura y poder entregar un desarrollo artístico y humanitario a los alumnos”. Su premisa es la autogestión sólo para sustentar el proyecto, no para hacerse millonarios a través del arte, sino para crear una comunidad artística, comprometida y en constante formación. Su continuación en la vida cultural del país es un tema digno de seguimiento para comprobar que la utopía no se transforme en leyenda.
Otro es el escenario de las okupas culturales, pues el interés central no es contribuir con la sociedad, eso es sólo algo que se desarrolla por sí mismo. Adrián Salgado, uno de los propulsores de una de las casas más reconocidas en Santiago, Akí Repúblika 550, dice que “la idea parte en base a necesidades: de la gente que necesita espacio, que necesita aprender, que necesita enseñar” y que no tienen los recursos para hacerlo. En estos casos la autogestión se hace imperante. De hecho es algo que se practica como parte de cada clase, en cada taller y en cada muestra: saber mantener a flote sus proyectos para que no mueran en el camino. Con ese pensamiento, el proyecto okupa que empezó con sólo 4 talleres, primordialmente teatrales, hoy cuenta con 28 cursos de diferentes metódicas artísticas y circenses. A cambio de lo que puedan hacer o mostrar en la casa, sólo se pide cooperación en la limpieza del lugar, y trueques como alimentos no perecibles, útiles de aseo, aportes para los profesores, etc.
Las okupas y centros culturales de bajo presupuesto, suelen no llamar la atención a la hora de fijarnos un itinerario artístico del cual empaparnos en esta ciudad. Un muy mal hábito, pues a veces son éstos los que nos permiten acercarnos e involucrarnos de manera más directa en sus propuestas como parte integral de ellas. Su esparcimiento es parte sensible de un proyecto artístico-social que apoya y fortalece los círculos populares, y que no puede ignorarse.
La diversidad es parte de lo que logramos como seres sociales y compenetrarse con espacios públicos de entrega cultural es uno de los paseos que no siempre tomamos cuando queremos ver qué pasa con el arte en nuestro alrededor. Siendo espectadores también podemos ser parte de las comunidades culturales que tratan de entregar una posibilidad, una tangente a todo lo formalmente establecido, y eso no es sólo para agradecerse, sino también para actuar.

Burbuja dice: Los precios de Azul Violeta van desde los $12.000 a los $16.000 mensuales. Mmm, no me alcanza.

Hacia una revolución efectiva


Por Gargamel

Prácticamente la totalidad de los estados en el mundo se han forjado a partir de fuertes revoluciones sociales que movilizan a un grupo que reúne características determinadas hacia la toma de algún terreno, del poder por sobre otro grupo, hacia la guerra. Como consecuencia, todas las naciones se configuraron a partir de luchas de poder, en donde se hacía efectiva la victoria del grupo más poderoso, del que se sentía que sus derechos de raza, poder y superioridad debían hacerse valer por sobre los grupos inferiores. La victoria del grupo superior por sobre el otro implicaba, además, la subyugación de este último e incluso su desaparición.
No es de extrañar, pues, las ansias que aún se observan en nuestros ciudadanos de luchar por conseguir lo que se desea, de manifestarse activamente y de la división natural en grupos de intereses diferentes. Ciertamente es bastante complejo repartir un espacio vital limitado con miles de personas que no elegimos como compañeros. Pero debemos hacerlo. Debemos hacer valer nuestros derechos y manifestar nuestros intereses pero siempre y cuando respetemos los derechos e intereses de nuestros conciudadanos. Este constituye un punto crítico a la hora de congregar a una movilización. Muchos creen que pueden tener el derecho de movilizar e interrumpir el espacio común por el simple hecho de considerar justa su causa, causa además compartida por un colectivo no menor, pero ciertamente no representativo de toda la población.
Justicia. Históricamente hemos podido constatar que este significante es el lema de absolutamente todos los bandos civiles, políticos y militares. Luchamos por la justicia en países que se han configurado mediante la injusticia, por la guerra, por la muerte de muchos, por la victoria de un grupo que derrotó a otro, muchas veces, simplemente porque su tiempo ya lo había dejado atrás. Todos los indígenas precolombinos proclamaron justicia y fueron derrocados por el engaño. Hoy en día parece inconcebible que un grupo conquiste de esta forma a otro, ya que supuestamente conocemos el globo en su totalidad. Sin embargo, el engaño persiste y el proceso de conquista también. Es cosa de abrir los ojos.
Bolívar también proclamó justicia, mediante el deseo de que nos configurásemos como una gran superpotencia a la altura del espacio gobernado por Roland Mcdonald. Proyecto frustrado. Quizás debido a la geografía, a la gran diferencia de intereses, al oro que genera ambiciosos y esclavos… tal vez debido a una injusticia intrínseca. No obstante Bolívar fue un revolucionista visionario, capaz de observar los defectos y las virtudes de su magno proyecto.
Bello proclamó justicia. Educación para todos. Chile no sería la nación que es sin la victoria del proyecto del dios con minúscula de la primera institución formadora de grandes hombres (de acuerdo a la cosmovisión sexista de la época) de Chile. Universidad republicana y laica. Laica por sobre todas las cosas. ¿Republicana? En la actualidad, ¿realmente se oye la voz de la población estudiantil? Una cosa es que los dejen tomarse el espacio. Otra muy diferente es que la Institución obre a favor del estudiantado. Apelando a las sensibilidades de nuestros compañeros, ¿cómo es la relación profesor-alumno en dicho espacio de formación profesional? ¿Cómo se respeta la voluntad de quienes no deseen formar parte de los movimientos tan característicos de dicho espacio? Parece que el proyecto republicano, laico y justo tambalea a la hora de analizar las verdaderas prácticas.
La voluntad de este gran revolucionario aún se hace notar. Chile es un país que se configura en torno a la fuerza laboral y educacional. Si no estudias no existes. ¿Qué harás después de cuarto medio? ¿Qué harás después de la Universidad? ¡¡¡¿Cómo?!!! ¡¡¡¿No trabajas?!!! Inconcebible. Claro que esto no se encontraba en las intenciones de Bello. Sus palabras fueron intencionalmente malformadas por el discurso neocapitalista. ¿Acaso Hernán Büchi no es coincidentemente el tocayo de Hernán Cortés? Ambos llevaron a cabo sus ambiciosos proyectos pompeyizando la vida de chilenos y precolombinos, respectivamente. Sin embargo, tal como los cuerpos petrificados de la mítica ciudad romana, las huellas de los caídos no serán borradas.
En la actualidad, observamos que los estudiantes secundarios proclaman fervorosamente por justicia. No obstante, considero que, a diferencia de Bello y Bolívar, los pingüinos tienen en contra todo el discurso histórico posmoderno, transmoderno o hipermoderno que merma de base la formación de proyectos comunes. Ya no se desea formar estados. No poseemos el espíritu revolucionario. Bajo el alero neocapitalista se desea orden, estabilidad. Conceptos que en el discurso de la Presidenta se traducen como paz y justicia, igualdad para TODAS y TODOS, sin sexismos, que quede claro. Bajo esta cosmovisión, ¿cómo es posible formar una revolución efectiva?



Secundarios en la vía pública



Por María Antonieta Vergara Carreño
Licenciada en Letras
Profesora de Lenguaje de enseñanza media


Hace unas semanas tuve que reemplazar a un colega que se encontraba de viaje con su curso y tuve que hacer ‘clases’ de fracciones propias e impropias tratando de resolver las dudas de los niños desde la semántica y no desde las matemáticas. Uno de los niños me preguntó (de la nada) si alguna vez yo había participado en las protestas estudiantiles, y la respuesta fue: ‘claro que sí…la primera vez que los pingüinos salieron a la calle (en democracia), esa vez también salí yo’. En ese entonces, año 2001, nadie nos llamaba pingüinos ni hijos de la democracia, sin embargo, logramos nuestra meta con varias marchas y varios días de paro.
Pero desde el año 2006 los pingüinos de ahora pusieron en la famosa Agenda Pública la necesidad de revisar con urgencia el sistema de educación del país, con una fuerza que resurge todos los años durante los primeros meses. Estas manifestaciones representaron una victoria para todos; el país por completo estuvo del lado de los estudiantes. Con ello se logró que los estudiantes formaran parte del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación. Luego vino la LGE, las promesas de la Presidenta y una vez más, las demandas de los estudiantes hasta el día de hoy.
Pero ¿qué es lo que los estudiantes del 2008 demandan?
Hoy, un poco alejada de lo que son los estudiantes, al estar desde el otro lado tratando de hacer que la educación y la vida social y cultural de mis propios estudiantes sea cada día mejor, redescubrí que los noticieros nuevamente informan de tomas en los liceos emblemáticos, de destrucción de propiedad pública, de marchas y, obviamente, de más demandas. Sin embargo, no lograba llegar al foco de estas demandas: ¿será el pase escolar otra vez? ¿el Transantiago? ¿la LGE? En sí, mis preguntas no estaban tan erradas; las demandas han sido las mismas desde hace varios años:
*Fin a la municipalización
*Fin al sistema de subvenciones
*Pase escolar Único y Nacional
*Tarifa escolar gratuita los 365 días del año
*Fuera la Ley General de Educación (LGE) del Parlamento
Antes estas demandas, quién podría decir que los estudiantes están errados. Algunas, sin embargo, son irrealizables porque implican gastos que, según lo que creo, el Estado no tiene por qué financiar (por ejemplo, la tarifa escolar gratuita).
Claro que los temas más importantes guardan relación con el fin a la municipalización, el sistema de subvenciones y la eliminación de la LGE. Ante esto, me parece muy cierto lo que el ministro Vidal dijo hace unos días y es que los estudiantes no pueden decidir en la sala, a mano alzada, qué sistema es mejor para nuestro país. Pero es probable que tampoco lo puedan hacer los Senadores, a mano alzada, en el Congreso. En este sentido, lo complejo tiene que ver con que los cambios sociales no pueden hacerse desde la ley y reformar la educación es una reforma social. La ley funciona dentro de un sistema jurídico, que presenta en sí una epistemología y, en el caso de las leyes sobre educación, es un “modelo extra-pedagógico que se impone a lo pedagógico” (Arzola 1995, 27).
Los estudiantes están bien enfocados; ellos son los involucrados, pero también los profesores estamos involucrados, al igual que aquellos que se están ocupando, desde las universidades, de analizar la educación.
El problema puede radicar en que, como plantea José Joaquín Brünner, “Chile tiene los recursos, el potencial y la gente para lograr resultados y efectos similares; sin embargo, la investigación y las aplicaciones prácticas del mundo educacional parecen correr por un carril separado”. Como profesora, sigo confiada en que para nuestra nación en vías de desarrollo la educación es un medio para superar la pobreza y la desigualdad social. Pero, como país, no podemos pretender importar proyectos “exitosos”, sino contextualizar, mirar la realidad, mirar quiénes somos y a partir de eso buscar formas de mejorar la educación que nos permitan disminuir la brecha económica y cultural existente.


Burbuja: Estudiantes en dictadura.
“Yo estudiaba en el pedagógico y cuando entré no estaba el portero, estaban los milicos” (un tío me contó).
A mediados de los ochenta irrumpieron los escolares a protestar, un hecho inédito en Chile hasta ese entonces. Esto es retratado en el documental chileno “Actores secundarios”, que nos permite recuperar parte de una memoria muchas veces bloqueada por los medios de comunicación “oficiales”. Las conexiones resultantes entre aquellas protestas y las actuales pueden resultar muy interesantes. El contexto histórico y social ha cambiado, pero los sueños e ideales plasmados en corazones jóvenes, idealistas y románticos siempre siguen intactos.

Creaciones. En este número: Gabriel Larenas

Por Paulina Ilisna
Actriz
Licenciada en Letras

Buscando una voz



Gabriel Larenas construirá un poema a la madre a partir de la creación de una voz femenina que dialoga buscando a otra mujer. La voz del poema se encontrará de rodillas, posición similar a la postura que toma el cuerpo durante la liturgia religiosa, por lo cual se trata de una voz que ruega, una voz que se encuentra a los pies de una sujeto femenina que está perdida, y que es portadora de la ilusión y el aliento del sujeto mismo. Es por ello que se volcará a los antepasados para hallarla “tu madre aquí perdida/ husmeando la tierra infértil”. La feminidad se encontrará en la tierra, recuperando un estereotipo indígena de pacha-mama, sin embargo su búsqueda se hará dificultosa debido a la infertilidad de esta. La feminidad de la tierra está consumida bajo el territorio abierto y herido. La igualación mujer-tierra ha sido trabajada por Mistral en “Sonetos de la muerte”, donde la mujer se transforma en madre para devolver al amado-hijo a una vida dentro de su cuerpo, cuerpo dado por la tierra. Aquí la sujeto femenino no es portadora de maternidad, es la voz lírica hija quien busca recuperar el útero esterilizado, el útero consumido por la sequedad otoñal. Por ello la tierra está estéril, la feminidad está perdida, la tierra ha sido arrasada por los cobardes y la han dejado baldía, es una feminidad enmudecida, herida tras la batalla. La voz busca a esta sujeto femenina “te ansío; te ansío/ hasta encontrarte” y logrará su cometido al buscarla en un terreno lejano a la masculinidad “Estarás en otra tierra”, el espacio de la madre, un espacio que le permitirá a la sujeto encontrar esta feminidad que se le escapa. Sin embargo, al finalizar los versos la posibilidad del encuentro es solo una ilusión, con lo cual el poeta mostrará su recorrido hacia un proyecto frustrado.
Si estoy de rodillas
te busco mujer de suelo;
tu madre aquí perdida
husmeando la tierra infértil.

Creces como crecías
lejana a mi época,
muda de violencia,
desaireada de lugares, destinada,
obstinada, cruzando
mi sensatez enmarañada.

Yo me encuentro, acostumbrada,
Reptando en sitios abiertos, abiertos
como esta herida; herida
en el suelo sin pensar
en las batallas que me has ofrecido,
en los duelos que me han asignado,
exhumando la valentía
que expele la prisa de los cobardes.

Si estoy de rodillas
el otoño consume tu cuerpo
joven;
entre otros rastros nueva
te ansío; te ansío
hasta encontrarte.
Estarás en otra tierra,
en otro cuarto
del sendero;
volarás entre murallas, quizás
pero no te encuentro;
caminando, sigo yo aquí tejiendo
vahos ambulatorios;
trazo
el aliento que cosí en tu voz,
la ilusión que vertí en tu pies.

Gabriel Larenas
Gabriel Larenas es poeta, publicó algunos de sus poemas en “Plaza Baquedano” de la Editorial Mago, una antología de poetas jóvenes. Actualmente realiza un taller de poesía en el MUMS (Movimiento Unitario de Minorías Sexuales) que comienza el lunes 2 de Junio y que busca crear un discurso poético desde el género y las llamadas minorías sexuales (gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales, etc). Más informaciones en www.mums.cl


Burbuja dice: encontrar otro género en la escritura.
“...en un terreno lejano a la masculinidad”. Una voz que cambia su género es una posibilidad no siempre explorada por los poetas. Cambio de género que no es cambio de sexo (el género es la construcción cultural de la diferencia sexual, me repite Teresita y Marta y Kemy). Desde la literatura podemos hablar desde la tranquilidad de la ficción, o de su subentendida ficción. La literatura se vuelve una trinchera perfecta desde donde gritar.

EL CUBISMO y sus entornos en las colecciones de Telefónica

Por Ighor Alarcón
Licenciado en Artes Visuales

Cuando se me encomendó la tarea de visitar y hablar acerca de la exposición de Cubismo que se está presentando en Fundación Telefónica, mi rostro esbozó una mueca que no pude disimular. Pues bien, resulta que como artista nada me era más lejano que este estilo que, al pensarlo, me trae a la cabeza una serie de personajes geométricos y desfigurados que no llaman mi atención.
Al entrar en una sala de exposiciones que no me estimula, suelo darme una vuelta rápida sin detenerme en ningún trabajo; miro la totalidad para tener una primera impresión. Eso hago, pero no puedo pasar indiferente frente al retrato de una mujer con mirada atemorizante y actitud desafiante que hace que en mi trayecto por la sala no pueda pasar si no es mirándola. Desafiante y con el ceño fruncido “Portrait de Madame H” (Retrato de Madame H), hace inevitable un acercamiento a observar sus trazos. Auguste Herbin hizo de los colores encasillados en rectángulos y triángulos un retrato que casi nos hace olvidar su condición cubista.
Luego, retomo la exposición desde el principio, ya con ganas de verla detenidamente, descubro el trabajo de Juan Gris, aún sin saber que es de él, quedo impactado por la forma de utilizar los pigmentos. “Verres, journal et bouteille de vin” de 1913 es una obra mixta de colores planos con un trabajo tan simple como exquisito, de pastel seco (tiza) que le da los claro-oscuros a la obra.
Con todo el color y estilo de los afiches comunistas de la Unión Soviética se abre paso una obra que llama la atención por incluir textos rojos y su contraste contra los celestes y blancos del fondo. Natalia Gontcharova con su pintura “Le Linge” (La ropa blanca) narra el proceso de lavado y planchado de la ropa, diferenciándose así de las otras obras de la muestra. Esta no nos muestra distintos puntos de vista de una misma escena, sino que nos narra distintos momentos y etapas de un proceso.
Joaquín Torres-García. “Phsyque” 1929. Óleo sobre tela. 60 x 73cms. Este Uruguayo, de gran trascendencia para el arte latinoamericano, nos pone frente a un trabajo que en un principio puede parecernos algo hermético, cerrado, pero si le damos unos segundos, quizás unos minutos, comenzaremos a descubrir cómo, de a poco, asoman personajes y formas reconocibles. En lo personal, muy personal, este trabajo de Torres-García fue lo que más disfruté de la exposición, por su tonalidad cálida, colores tierra que me atraen profundamente.
Quedé realmente agradecido de la muestra. Como dije, antes de visitarla, quizás este estilo era uno de los que más lejanos sentía; ahora me doy cuenta por qué el Cubismo es tan importante para el arte actual, y toda la trascendencia lograda.
Los invito a visitar la muestra para que saquen sus propias conclusiones. http://www.fundacion.telefonica.com/arte_tecno/colecciones/cubismo.html

Burbuja dice: ¿Cubismo o primera vanguardia? ¿Vanguardia o radicalidad? La vanguardia siempre trata de romper con lo anterior y para ello se vale de revolución, que, en términos artísticos, consiste en borrar todo tipo de regla preexistente. En suma, es una revolución artística. Trazos duros, rompe que te rompe. Colores enfrascados determinantes, también duros. Fracción. Fragmentación. Una parte del todo, el todo de una parte ¿Historia? Guerras mundiales, muerte y dolor.